Cuatro problemas que impiden a las mujeres trans ejercer sus derechos

En Bolivia, un 90% de las mujeres trans se dedican a la prostitución como principal fuente de ingresos para mantenerse, esto debido a problemas estructurales en materia de acceso al trabajo y al estudio que no son atendidos por el Estado. Esta es una de las conclusiones del diagnóstico realizado por el Movimiento Transfeminista de Bolivia, divulgado por su coordinadora Chantal Cuéllar.

Cuatro son los pilares que se extraen de este diagnóstico: La falta de acceso a la justicia, a la salud, al trabajo y al estudio. Los cuatro son una prueba -menciona Cuellar- de la invisibilización del Estado hacia esta población que, además, debe lidiar con el estigma social de la discriminación.

Acceso al trabajo

Según relata Cuellar, una mujer trans está imposibilitada de encontrar y ejercer un trabajo digno por la discriminación, el hostigamiento y la falta de condiciones para ejercer tu profesión. “El sistema solamente te da la posibilidad de que seas trabajadora sexual y si quieres salir del trabajo sexual, la única oportunidad es que seas peluquera o que vendas comida o que seas decoradora”, comenta.

Es más, añade, hay mujeres transexuales que, pese a su carrera, no acceden a un trabajo formal por el prejuicio existente a sus capacidades.

Acceso al estudio

Un tema vinculado al trabajo es el acceso al estudio. Chantal menciona que todavía no es normal ver una mujer trans en una universidad. El bullying hace que muchas abandonen su carrera. “No puedes dar el 100% si psicológicamente te están acosando u hostigando. Lastimosamente  no puedes rendir”, explica.

Acceso a la salud

Un tercer tema central es el acceso a salud. Un problema latente es la “patologización de la identidad de género”, es decir considerar o pensar que ser una persona transexual es una enfermedad o condición mental. Este problema, comenta Chantal, se normalizó al grado que las mismas mujeres transexuales no acuden a los centros de salud por este prejuicio.

“Ya sabemos el tipo de atención que nos va a dar. Somos consideradas como ITS o VIH (al ir a un centro de salud). Nos patologizan nuestra identidad y nada más. Ya con el sistema de salud precario que tenemos esto se agudiza más”, denuncia.

Acceso a la justicia

“No conocemos la justicia”, exclama la coordinadora del Movimiento Transfeminista de Bolivia, al citar casos de personas trans que son asesinadas y no encuentran investigaciones que den y encarcelen a los responsables de estos crímenes de odio. Esto, comenta, es parte también de los “prejuicios en los operadores de justicia” hacia su sector. “Ahorita te están matando por tu identidad de género, porque en Bolivia las mujeres trans que han sido asesinadas, han sido asesinadas por su identidad de género”, resalta.

Chantal fue una de las participantes del Laboratorio de Innovación del Fondo de Promoción y Protección de Defensores de Derechos de UNITAS, que se desarrolló en junio pasado con el fin de elaborar propuestas para acceder a un apoyo económico que esté destinado al fortalecimiento de organizaciones indígenas, medios de comunicación, de la comunidad LGTBI, de defensoras y defensores del medioambiente, entre otros.

El FPPDD es parte del proyecto “Sumando Voces, Multiplicando Acciones: Las OSC defensoras de derechos y redes de prevención y protección de grupos específicos en Bolivia” ejecutado por UNITAS, con el apoyo financiero de la Unión Europea y la participación de seis socios estratégicos, busca reducir la vulnerabilidad de defensores/as de derechos, en particular, en el ejercicio de la libertad de expresión, de los derechos territoriales, ambientales, de los pueblos indígenas, periodistas, personas LGBTI y activistas de los derechos humanos.

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