Lo que fue el 2021

Es cierto que el 2021 fue un año donde, aún el contexto pandémico generado por el Covid- 19 sigue siendo parte del diario vivir en nuestro país, y donde se han hecho los máximos esfuerzos por volver a una cotidianidad que de hecho no es nada parecida a la de años anteriores; sin embargo, pese a todos los cambios de hábito respecto al cuidado y las medidas de prevención hemos tenido pérdidas sustanciales para el movimiento LGBTIQ+, dos de las más  reconocidas lideresas de la población trans Raiza Torriani y Pamela Valenzuela nos dejaron a consecuencia del mencionado virus. Ambas fueron fundamentales para conseguir la Ley de identidad de género en nuestro país, además de distintas políticas nacionales y locales que se fueron trabajando en pro de la conquista de nuestros derechos. 

Llama la atención que la población trans femenina es aún la más vulnerable dentro de la población LGBTIQ+, es por eso que es importante que los nuevos liderazgos trans puedan empezar a foguearse frente a los desafíos que se vienen por delante en este nuevo contexto gubernamental y político, donde además la pandemia nos pone sus diferentes obstáculos para hacer una incidencia política y social contundente.

Pero no todo es dolor y desazón, porque una de las cosas importantes que propició ADESPROC Libertad conjuntamente con la Comunidad de Derechos Humanos es lograr que se sentencien a los culpables del crimen de odio a una compañera trans, Litzy Hurtado, siendo el 2do caso y con 3 sentencias ejecutoriadas hasta el momento; el involucramiento, seguimiento y exigibilidad que se realizaron tuvieron buen puerto, logrando que se haga  justicia frente a todos estos crímenes.

No menos importante, fueron los diferentes escenarios propiciados por los diferentes estamentos del Estado Plurinacional en los que la institución participó trabajando agendas políticas y proponiendo mejoras en las políticas públicas favorables para nuestra población.

Así también, logramos encontrar nuevas estrategias y formas para seguir avanzando en los procesos de capacitación y sensibilización de universitaries, miembros de la Policía Boliviana y otros grupos sociales, aportando de esta manera a tener una sociedad más respetuosa respecto a la población con diversa orientación sexual, expresión e identidad de género.

Incursionamos en diferentes escenarios académicos a partir de nuevas iniciativas narrativas, instauramos escuelas como EMPODERA, otorgamos acompañamiento psicológico terapéutico y jurídico, participamos en escenarios internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y planteamos protocolos que ponen en vigencia la veeduría, control social y propuestas innovadoras para seguir refrendando los derechos de la población LGBTIQ+. Seguro y no estoy mencionando todo el accionar institucional porque no quiero pecar de presuntuoso, porque el trabajo que se realiza realmente es enorme, pero el deber y el compromiso a la causa nos lo exige.

Definitivamente un año de mucho dolor, pero del mismo dolor se sacó fuerzas para seguir avanzando con nuestros cometidos y sueños para lograr ese respeto y reafirmación en la sociedad, que tanto se busca a partir de cada una de las acciones que emprendemos. Por todo ello, agradecemos al gran equipo que entre el personal, pasantes, practicantes y voluntaries se suman día a día a nuestras luchas.

Por Alberto Moscoso

Defensor de DDHH y Director Ejecutivo de ADESPROC Libertad GLBT.

Este artículo es parte del boletín Forjando Caminos de ADESPROC Libertad.

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