Tres casos que reflejan el complejo camino para acceder a la autonomía indígena en Bolivia

Por Rodolfo Huallpa. Fotos e infografías: Fuente Directa

El camino a la conversión de Autonomía Indígena Originaria Campesina (AIOC) de algunas comunidades o pueblos indígenas en Bolivia ha tenido obstáculos, unos más que otros. A la fecha sólo tres entidades territoriales autónomas han logrado esta conversión: Charagua, Uru Chipaya y Raqaypampa, pero hay otros casos de pueblos que buscan alcanzar esta forma alternativa de autogobierno.

En el texto “Desafíos y potencialidades de la autonomía y la gestión territorial indígena en el marco de los procesos de desarrollo”, escrito por Magalí Copa, Amy Kennemore y Elizabeth López, se desglosan algunas de las complicaciones que han sufrido tres poblados en su lucha por ser reconocidos como AIOC, los cuales se desglosan a continuación.

Jatun Yura, cuando el sistema impide la conversión a la autonomía indígena

El Jatun Ayllu Yura, ubicado en el municipio de Tomave en Potosí, es uno de los ejemplos de cómo el actual sistema de gobierno impide el desarrollo pleno de una autonomía indígena. El Jatun Yura obtuvo en 2012 el título de Territorio Indígena Originario Campesino (TIOC), que es el territorio ancestral sobre el cual se constituyeron las tierras colectivas o comunitarias de origen, a partir del cual, si cumple con requisitos legales, se puede acceder a la AIOC.

¿Cuál fue el primer óbice para el Jatun Ayllu Yura? Desde 1952, como producto del proceso de sindicalización, existe un conflicto de límites con una comunidad organizada sindicalmente denominada Chaquilla, lo cual derivó en la fragmentación en dos polígonos de su territorio.

En 2010 y con la finalidad de un proceso de “reconfiguración interna”, el Jatun Ayllu Yura actualizó sus vínculos con la nación Qhara Qhara y logró consolidarse como parte de esta nación a través de cuatro ayllus y 43 comunidades. En 2012 constituyó a sus autoridades y también su propia justicia originaria. De esa manera encaró una nueva lucha legal hacia la autonomía indígena.

Un cabildo realizado el 26 de noviembre de 2016 dio curso a la voluntad del Jatun Ayllu Yura de acceder a la AIOC vía TIOC, pero tropezó con varias “brechas burocráticas”: “el certificado de ancestralidad ante el Ministerio de Autonomías, la viabilidad gubernativa y la base poblacional establecidos en los artículos 56, 57 y 58 de la Ley 031 (de Autonomías)”.

A través de un seminario desarrollado en el territorio de Yura en septiembre de 2017, los pobladores identificaron una serie de problemáticas para acceder a la Autonomía Indígena, entre ellas el proceso de construcción desde arriba para acceder a este proceso y otro promovido desde abajo por los indígenas; el disentimiento de la democracia occidental y su sistema de partidos para el autogobierno; la burocratización del proceso autonómico; o la amenaza que representa para algunos municipios la aspiración de las autonomías indígenas.

Sobre este último punto, Yura expuso que a raíz del modelo municipal, no hay una “descentralización del poder político ni de los recursos económicos a las entidades territoriales”, más concretamente en su actual papel de Distrito Indígena de Tomave, la gestión de sus recursos de Yura ante la Alcaldía causó una dependencia que fija límites frente a los procesos de articulación comunal con los ayllus, markas y parcialidades de la nación Qhara Qhara.

Charagua y su importante aporte a la autonomía indígena

Burocracia, negociaciones internas, enfrentamientos con la oposición y la difícil tarea de lidiar con la actual estructura liberal, son algunas de las dificultades que se han encontrado en la consolidación de Charagua Iyambae como AIOC que, pese a ello, es considerado como “un importante logro” en materia de autonomías indígenas en Bolivia. Se trata del pueblo guaraní que consolidó su autogobierno.

No ha sido un proceso fácil, más aun tomando en cuenta que el autogobierno indígena de Charagua Iyambae está vigente desde enero de 2017, luego de más de siete años de aquel 6 de diciembre de 2009 en que su pueblo decidió la conversión a autonomía indígena a través de un referendo administrado por el Órgano Electoral. Ese año, el 55,66% de la población de Charagua, ubicada en el departamento de Santa Cruz, apoyó la opción del “Sí” para iniciar el tránsito a la Autonomía Indígena, lo que implicaba la construcción de un estatuto autonómico para el perfeccionamiento de la misma.

El texto de Copa, Kennemore y López menciona que los líderes del movimiento para la autonomía en Charagua “han tenido que negociar con facciones internas, así como enfrentarse con la oposición de una gama de actores externos como mestizos que viven en el centro de Charagua Pueblo y colonos en la Estación” para consolidar su autonomía indígena. Cabe señalar que Charagua Pueblo y Charagua Estación son las dos zonas urbanas de esta Autonomía donde hay migrantes y pobladores que no se identifican con el pueblo guaraní.

Además de la burocracia, estas negociaciones tuvieron que considerar también a fuerzas externas con las que logró establecer una “democracia intercultural” bajo un sistema “híbrido y descentralizado”, donde el Ñemboati Reta es el Órgano de Decisión Colectiva, el Mborokuai Simbika Iyapoa Reta es el Órgano Legislativo y el Tëtarembiokuai Reta es el Órgano Ejecutivo.

“Aunque se queda, en gran parte, bajo la estructura liberal del municipio y la distribución de poderes dentro de la Asamblea sigue siendo una fuente de tensión, los autores sostienen que ‘mediante su protagonismo, la Asamblea deliberativa de Ñemboati Guasu (que está dentro del Ñemboati Reta) ha logrado reivindicar sus visiones y prioridades dentro de este nuevo sistema de gobierno’”, se destaca en el texto.

Villa Paraíso, el fenómeno de reconocer un pueblo indígena en un área urbana

Si ya es difícil reconocer y lograr la autonomía indígena en aquellos pueblos del área rural, que cuentan incluso con un territorio reconocido, lo es más para aquellas poblaciones indígenas que están dentro de un área urbana. Es el caso de Villa Paraíso, ubicada en el municipio de Santa Cruz, que atraviesa algunas vicisitudes para ser reconocida como AIOC.

Villa Paraíso busca ser considerada como un pueblo indígena. El Pueblo Guaraní la considera como una extensión de “Pueblo Nuevo”, una de sus primeras comunidades guaraníes en constituirse en el lugar. Villa Paraíso se ubica en la zona de Paurito y cuenta con cinco capitanías guaraníes y otras siete en el Plan 3.000, todas en el distrito 14 de la ciudad de Santa Cruz.

Los guaraníes consideran a Villa Paraíso como parte de la concepción de “territorio” (Iviguasu-Iyambae), pues no excluyen lo rural de lo urbano. No obstante el problema que afrontan es una dualidad en el territorio, pues en la jurisdicción hay la “propiedad comunitaria” y también otros con títulos individuales por la venta de tierra por parte de los “con título”.

“Para el municipio si bien los barrios guaraníes son parte de la mancha urbana, no cuentan con títulos, ni la urbanización está debidamente aprobada”, destaca el texto, que más adelante concluye que “esta comunidad indígena en espacios de asentamientos urbanos refleja que los procesos de autodeterminación son más complejos de aquellos modelos previstos por la norma constitucional”.

El caso de Villa Paraíso refleja las dificultades del Estado para reconocer y en última instancia poner en duda su condición de pueblo indígena en contexto urbano, señala el texto.