Reducen los embarazos adolescentes en Tarija, pero no los problemas sociales y culturales que los generan

CIAC

Tarija cuenta con una población de 483.518 habitantes. El 27,6% son mujeres entre 4 a 19 años. El departamento reporta altos índices de embarazo en adolescentes (EA) entre 15 y 19 años. En el 2016, el índice fue de 16.7%  (ENDSA, 2016) ubicando a Tarija en el tercer lugar a nivel nacional.

Según datos del Programa Salud Sexual y Reproductiva del SEDES Tarija, el porcentaje de EA a nivel departamental el año 2015 fue del 20,30%, el 2016 de 17,80%, el 2017 de 17,60% y el 2018 de 15,39%.

En el 2018 se registraron en Tarija 2.270 EA y hasta el primer semestre del 2019 se cuenta con 974. A nivel municipal, Yunchará, municipio rural, reporta el mayor porcentaje de EA, con un 30% en el 2018. En el primer semestre del 2019, se incrementa de manera alarmante a 46,3%. En el 2018, Entre Ríos ocupa el segundo lugar (27,5%) y San Lorenzo (27,2%) el tercero. El municipio de Cercado ocupa el último lugar con un porcentaje de 12,2.

Datos de la prensa local refieren que el 2016 Entre Ríos reportaba el índice más alto en EA con el 33%, San Lorenzo con 32%, Uriondo con 30%, Villa Montes con 27%. Yunchará se ubicaba en el octavo lugar con el 22%.

De acuerdo con un estudio sobre el embarazo adolescente en Tarija realizado por el Centro de Investigación y Apoyo Campesino (CIAC), el alto grado de pobreza asociado a la baja escolaridad, los antecedentes familiares de embarazo adolescente, la falta de proyectos de vida que motive a retrasar un embarazo, el poco conocimiento y uso de los métodos anticonceptivos, así como la falta de información sobre los derechos sexuales y los derechos reproductivos, son las causantes del embarazo adolescente.

Esto se ahonda por factores sociales y culturales, como ser la falta de sistemas de apoyo para una pronta intervención; la vida en comunidades en donde la procreación a una temprana edad es común y vista como norma y no como un tema de preocupación; crecer en condiciones de pobreza; haber sido víctimas de abuso sexual; ser hija de una madre que tuvo su primer parto a una edad de 19 o siendo aún más joven; la carencia de afecto dentro del grupo familiar que conlleva a la iniciación temprana de relaciones sexuales, buscando reparar esa ausencia con la compañía de una pareja o con la búsqueda del embarazo; el abuso sexual en adolescentes entre 12 a 15 años, dándose en muchos de los casos dentro del entorno familiar; entre otros.

¿Qué hacer frente a este problema? El estudio recomienda contemplar planes conjuntos a partir del Gobierno Autónomo Departamental, encargado de salud y educación que incluya la formación en Salud Sexual y Salud Reproductiva en las unidades educativas, no solo a través de la materia de biología, sino capacitando a los planteles docentes y de formación en los Centros Educativos dotándoles de herramientas y materiales pertinentes.

Asimismo, plantea exigir a las autoridades departamentales el cumplimiento de la normativa vigente, a través del SEDEGES como responsable de la implementación de políticas en favor de la niñez y la adolescencia a nivel departamental. Además de implementar un observatorio sobre la situación del embarazo adolescente que cuente con una base de datos a nivel departamental donde se incluya salud, educación.

También se demanda un sistema preventivo a nivel departamental sobre los riesgos, cuidado del cuerpo que contemple también el conocimiento, el acceso y la utilización de los métodos anticonceptivos. Donde se contemple campañas informativas. Se aboga por que se ponga en la agenda pública la difusión de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos desde el ámbito familiar, social e institucional, lo que contribuiría en la disminución del embarazo adolescente por contar con una población informada.